Tu hijo lee la misma página dos y tres veces.
Se sienta con el cuaderno y se le va la tarde. A los diez minutos se cansa, le da sueño, se levanta. Y a la hora del examen no se acuerda de nada. Tú lo ves ahí sentado, así que no es flojera.
Déjanos contarte por qué le pasa
Tu hijo lee palabra por palabra, como le enseñaron a los seis años, y nadie le cambió nunca esa forma. Es la única que conoce.
Leyendo así, la mente va mucho más rápido que los ojos. Le sobra tiempo, se aburre, se va a pensar en otra cosa — y hay que devolverse. Por eso pasa lo que parece imposible: leyendo más rápido, con técnica, se entiende más y no menos, porque la mente va ocupada siguiendo los ojos.
Cómo lo trabajamos
Con técnicas concretas y medidas, no con fuerza de voluntad.
Dejar de leer palabra por palabra
Primero una palabra por golpe de vista, después dos, después grupos de tres y cuatro. Esa escalera es el programa entero.
Guiar los ojos
Con el agilizador visual, para que no se devuelvan solos. Es lo primero que se instala, y es lo que más rápido se nota.
No devolverse
Sacar el sentido de lo que no entendió por lo que lo rodea, y seguir. Releer es lo que más tiempo cuesta.
Medir siempre
Cada práctica tiene su número: palabras por minuto y cuánto entendió. Sin el segundo número, el primero no sirve de nada.
Para que no te lo tengamos que explicar
Este es uno de los talleres que trabajamos. Entra y míralo completo, sin registrarte y sin dejar ningún dato.
La diferencia, animada
En la página del programa hay una demostración: el mismo texto leído palabra por palabra y leído por bloques, moviéndose. Es la forma más rápida de entender de qué estamos hablando.
Ver la demostraciónSi tu hijo va a entrar al programa, ábrelo tú solo: el taller tiene una sorpresa preparada y se daña si la ve antes de tiempo.
En la asesoría, esta habilidad se trabaja en talleres como «Alta Velocidad», que entrena cuatro pasos concretos para barrer un texto, y «Caja de Letras», sobre lo que pasa en el cerebro cuando se aprende a leer.
Cuándo lo trabaja tu hijo
No es una charla suelta. Cada semana hay un taller nuevo dentro de la asesoría, y van rotando entre pensamiento crítico, inteligencia emocional y velocidad de lectura, aterrizados a la edad de tu hijo.
Taller por semana
Una sesión conducida por la profesional de apoyo: mitad conversación, mitad juego.
Meses de proceso
Lo que está previsto que dure el programa completo, con sus 24 módulos.
Meses más, sin costo
Si al cumplir los seis todavía no ha completado las actividades de sus módulos, para que las termine.
Las asesorías y los talleres no se cobran aparte: van dentro del proceso. Son opcionales, y se toman presenciales en Valledupar y Riohacha, o virtuales desde cualquier ciudad del país.
El primer paso es saber cómo lee hoy.
En la cita le hacemos una prueba corta de velocidad y comprensión, te explicamos el resultado con calma y te decimos qué programa le queda mejor. Puede ser en nuestra sede o virtual. Después decides tú, sin afán.
Agendar la prueba, es gratisAl escribirnos, te respondemos por el mismo chat para acordar el día y la hora.