A tu hijo le preguntan en clase y se queda callado.
Sabe la respuesta, pero no le salen las palabras. Le toca exponer y se pone rojo. Dice «o sea» y «como que» mientras busca la palabra que no llega. Y en la casa te cuenta las cosas dando tres vueltas antes de llegar.
Déjanos contarte por qué le pasa
Hablar bien sale de leer. Quien lee poco tiene pocas palabras entre las cuales escoger, y se queda con las de siempre.
A eso se suma que casi nadie lo pone a hablar en serio. Responder una pregunta del cuaderno no es sostener una idea delante de otros, y son dos cosas distintas.
Cómo lo trabajamos
No con un curso de oratoria aparte. Dentro de lo que ya hace cada semana.
Más palabras, sacadas de la lectura
Léxico: sinónimos, antónimos, cambiar una palabra por otra sin que se pierda la idea. Que le dé lo mismo hablar con un médico o con un vecino, y que lo entiendan.
Defender lo que piensa
Con una premisa y una conclusión. «A mí me parece» no es un argumento, y tu hijo aprende a notar la diferencia.
Hablar delante del grupo
En el taller de cada semana le toca decir lo que entendió, y sostenerlo cuando alguien no está de acuerdo.
Contarlo en una frase
Resumir en voz alta lo que acaba de leer. Es el ejercicio más corto y el que más se nota en la casa.
Para que no te lo tengamos que explicar
Este es uno de los talleres que trabajamos. Entra y míralo completo, sin registrarte y sin dejar ningún dato.
«No lo sabía, lo vi»
Aquí a tu hijo le toca sustentar. Se le promete que va a deducir como Sherlock Holmes, y termina descubriendo que casi nunca deducimos: rellenamos. Para salir de ahí tiene que decir de dónde sacó cada cosa, en voz alta, y defenderla.
Abrir el tallerSi tu hijo va a entrar al programa, ábrelo tú solo: el taller tiene una sorpresa preparada y se daña si la ve antes de tiempo.
La fluidez verbal no tiene un taller propio: se trabaja en todos, porque en todos hay que hablar, sustentar y resumir delante de alguien.
Cuándo lo trabaja tu hijo
No es una charla suelta. Cada semana hay un taller nuevo dentro de la asesoría, y van rotando entre pensamiento crítico, inteligencia emocional y velocidad de lectura, aterrizados a la edad de tu hijo.
Taller por semana
Una sesión conducida por la profesional de apoyo: mitad conversación, mitad juego.
Meses de proceso
Lo que está previsto que dure el programa completo, con sus 24 módulos.
Meses más, sin costo
Si al cumplir los seis todavía no ha completado las actividades de sus módulos, para que las termine.
Las asesorías y los talleres no se cobran aparte: van dentro del proceso. Son opcionales, y se toman presenciales en Valledupar y Riohacha, o virtuales desde cualquier ciudad del país.
El primer paso es saber cómo lee hoy.
En la cita le hacemos una prueba corta de velocidad y comprensión, te explicamos el resultado con calma y te decimos qué programa le queda mejor. Puede ser en nuestra sede o virtual. Después decides tú, sin afán.
Agendar la prueba, es gratisAl escribirnos, te respondemos por el mismo chat para acordar el día y la hora.